Reseña: Origen, Dan Brown

Hoy os traigo la reseña de Origen de Dan Brown, pero esta entrada es muy especial porque es la primera colaboración con El Marcapáginas de alguien externo. Tengo que reconoceros que yo no soy muy fan de este autor. Sin embargo, mi marido sí y como se compró el libro nada más salir, le animé a que hiciera una reseña para el blog. Así que hoy leeréis su primera crítica literaria y espero que no la última. La semana que viene ya volveré a ser yo quien escriba, mientras tanto os copio aquí debajo sus palabras tal cual las recibí. ¡Espero que os guste!

20171021_154753Dan Brown en su nueva novela, Origen, nos viene a dar más de lo mismo, empezando por el diseño de su portada. La tapa bien podría confundirse, al menos en la edición española publicada por Planeta, con la de Inferno. Mismos tonos, mismo marco circular, misma estructura autor-título-ciudad… Incluso su extensión es muy similar a la de sus anteriores novelas.

En su interior vemos que la continuidad se hace extensiva al contenido. Por supuesto nos encontramos ante una nueva aventura de nuestro profesor de simbología de Harvard favorito, Robert Langdon. En este caso, Robert recibe la invitación de un célebre exalumno (Edmond Kirsch, famoso por ser un genio de la tecnología y la inteligencia artificial y un célebre futurólogo) para asistir a un evento mundial en el que anunciará el último de sus descubrimientos: un secreto que pondrá en jaque a todas las religiones del planeta.

Desde el principio de la novela, Edmond (y por extensión, Dan) nos prometen desvelar la respuesta a dos preguntas que llevan persiguiendo a la humanidad durante toda su existencia: ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos?

El gancho está echado, y el incauto lector se resistirá a soltar el libro incluso cuando el sueño, el hambre o el olor aprietan.

Fiel a la receta del éxito que tanto ha rentabilizado en las anteriores novelas del simbologista (Ángeles y demonios, El código Da Vinci, El símbolo perdido e Inferno), la trama de la novela nos llevará por diferentes lugares de interés cultural resolviendo enigmas y siendo perseguido y ayudado por diferentes fuerzas estereotipadas. Eso sí, en Origen, los escenarios cobran especial interés al encontrarnos situados en lugares más cercanos de lo habitual como el museo Guggenheim (Bilbao), el Palacio Real (Madrid), la Catedral de Sevilla y múltiples localizaciones de Barcelona (Monasterio de Montserrat, la Casa Milá o la Sagrada Familia).

La historia comienza bien, ágil y entretenida, con su habitual entresijo religioso y las conspiraciones de rigor. El gancho se lanza pronto y la curiosidad aprieta. Como viene siendo habitual, Dan Brown introduce un montón de detalles sobre las localizaciones y sobre la cultura que rodea la historia que lejos de resultar pesados, visten de maravilla la trama y resultan amenos a la lectura.

El problema empieza a notarse cuando te das cuenta del número de páginas que has leído, y lo poco que ha ocurrido en la historia. Así como en El código Da Vinci, o en Ángeles y demonios, a mitad del libro sientes que los múltiples misterios y puzles resueltos forman un enorme laberinto que serías incapaz de desandar, en Origen, llegas a la mitad del volumen con la sensación de que no ha ocurrido nada más que la escena introductoria. Sorprendentemente esto no la convierte en una novela árida. Su lectura es ligera y entretenida, pero la sensación es más la de estar leyendo un diario de viaje que una historia de intriga. No es que cambie la estructura del resto de historias de Robert Langdon; seguimos teniendo un enigma en el horizonte, una bella dama que le ayuda a resolverlo, una poderosa ayuda externa, una amenaza en forma de persecución por diferentes fuerzas enfrentadas… Pero sí es verdad que los rompecabezas languidecen en comparación con anteriores aventuras. Dudo de si es por desgaste del autor o simplemente porque no ha sido capaz de encontrar una trama marco que le abriera más oportunidades de demostrar su enorme talento para plantear y resolver puzles.origen dan brown

Otro punto negativo es que, tal vez debido a la incansable repetición de fórmulas anteriores, se intuye el giro definitivo de la trama demasiado pronto, de forma que cuando este llega, no supone ninguna sorpresa.

Por último, la resolución de las dos incógnitas que se plantean desde el principio (¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos?) resulta insatisfactoria. Es posible que se deba a la excesiva expectación generada, ya que es prácticamente el único motor de la novela, pero a pesar de resultar un planteamiento interesante, suena algo exagerado teniendo en cuenta las implicaciones que tiene en el mundo interno de la historia.

En conclusión, debo señalar que a pesar de todas las notas negativas de los párrafos anteriores, Origen me resultó muy entretenido. Eso sí, me dejó con la sensación de estar más vacío que sus otros títulos.

El autor podría haber cambiado de tercio y habernos ofrecido una historia diferente de este mismo personaje, con otra estructura y otro guion; podría habernos ofrecido una historia idéntica a las anteriores en la que atravesamos enigma tras enigma, volando sobre las páginas sin apenas darnos cuenta hasta el desvelador final. Pero ni una cosa ni la otra. Misma estructura, pero menos contenido. Eso es lo que produce ese “sabe a poco”.

¿Recomendable? Psee… sí ¿Prescindible? También.

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